jueves, 10 de enero de 2008

LA PLAZA DE SAN LUIS BELTRÁN


28 - La plaza de San Luis Beltran
 

Recoleta, tranquila, peatonal y adornada por cortinajes nobles que la circundan, la Plaza de San Luis Beltrán, próxima a la de la Almoina, invita al paseo apacible, relajado, contemplando un pasado histórico en el que van de la mano el viejo granero, hoy digna sala de exposiciones, la casa natalicia de quien da nombre a la plaza, y un restaurado caserón en el que la heráldica y el hierro forjado dan sabor noble a su fachada con zócalo de piedra de sillería, contrapunto al alero de sobrias vigas que lucen como la mejor corona que pudiera adornarle en lo alto.

Y en el centro de la plaza, la fuente labrada en piedra, como la mejor peana para el bronce del santo valenciano del siglo XVI, que fue bautizado en la Iglesia de San Esteban y cuya proximidad, da mayor encanto a tan distinguido rincón, unido de cerca al corazón de nuestra ciudad, el lugar de su nacimiento urbano por obra de las huestes romanas.

Su mayor encanto reside en su permanente aspecto, sin que los cambios producidos en cualquier otro punto de nuestra ciudad, hayan tenido eco en tan añeja plaza en la que más parece que el tiempo detuvo su avance. Sólo la restauración y el lustre de sus piedras la mantienen intacta, uniendo el medioevo con el respeto de la modernidad, en un marco que con seguridad permanecerá anclado durante mucho tiempo, como uno más de los muchos testimonios urbanos de lo que fuimos.

El Almudín valenciano, la antigua alhóndiga de origen medieval, se construyó en el siglo XV, en los años de gran bonanza económica para Valencia, y que posteriormente fue utilizado para distintos fines. En los inicios del siglo XX se convirtió en sede del Museo Paleontológico, y fue declarado en su último tercio Monumento Nacional. En nuestros días está considerado como un digno lugar en cuyo interior y bajo sus arcos y leyendas labradas en sus paredes, se suceden exposiciones de un gran interés cultural.

Destaca en esta entrañable plaza el palacio de los Escrivá, gótico del siglo XV, reformado en el siglo de la Ilustración y restaurado hace treinta años, tal y como lo conocemos en la actualidad.

El ilustre valenciano San Luis Beltrán, vino al mundo en esta plaza a principios del año 1526, y su casa natalicia fue reformada en el siglo XIX, creciendo en altura. Destaca su balcón corrido y un maravilloso retablo cerámico en el que se contempla a Jesús en la Cruz. Con motivo de la beatificación del santo valenciano, en 1608, se construyó una capilla en cuyo dintel figura el rótulo de “Casa Natalicia de San Luis Beltrán”.

Luis Beltrán fue novicio dominico y misionero en Colombia, donde contrajo una enfermedad que le hizo regresar a Valencia, donde, pese a ello, dirigió un Convento de la Orden.

Como anécdota singular cabe destacar que por motivo de su enfermedad se trasladaba con frecuencia hacía las huertas de Ruzafa, hasta llegar al lugar de una fuente cuyas aguas bebía recomendadas en beneficio de su salud. Cuenta la leyenda que las aguas bendecidas por el padre dominico fueron causa de milagros, y en su recuerdo se conserva la “Fonteta de San Luis” y al camino que recorría, como “Carrera de San Luis”.

La Plaza de San Luis Beltrán es un tranquilo lugar de paz y sosiego para quienes deseosos de conocer nuestro centro histórico encuentran en él el mejor espacio donde reponer sus fuerzas. Un largo banco de piedra situado frente al señorial conjunto nos servirá para este fin armonizado por la música de su silencio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias a dios la vida me trajo a vivir muy cerca de valencia, y digo esto porque hoy he descubierto que alli se escondia un misterio que iluminó mis malesas de niña. Resulta que cuando era pequeña mi abuela ,que era española , me resaba la oración de "San luis Beltran"cada ves que yo me ponia mala , y yo no se por que pero siempre recuerdo que abria los ojos estando dormida y la veia con la oracion en la mano y una ramita de vencedor que roceaba con agua vendita,en ese momento comensaba a bajarme la fiebre y yo a sentirme mejor de tal modo que cuando despertaba del todo siempre estaba estupendamente bien , como si nada hubiese pasado.
Lo cierto es que desde entonces soy muy debota de san luis beltran y hoy la vida me ha premiado con esta sorpresa tan agradable que es vivir muy cerca de la casa donde nació.