martes, 27 de abril de 2010

PLAZA DE LA VALLDIGNA

 5 - La plaza la valldigna
Posee todos los atributos propios de un recoleto y digno rincón incrustado en el centro histórico y muy próximo al Portal de la Valldigna: el arco de entrada o salida que como recuerdo de la muralla árabe ha llegado hasta nuestros días, aunque desgraciadamente su restauración no se ha extendido en el resto del lienzo, que aunque escaso, aún existe. Auténtico rincón allí escondido en el que no falta, como ADN de su identidad, su antiguo nombre labrado sobre la piedra de una de sus esquinas, lo que es una curiosidad, por lo que sí mismo encierra.

La singularidad de tal rincón le viene de antiguo, toda vez que fue en tiempos de Jaime II cuando en sus luchas contra los musulmanes y a su paso por un fértil valle, camino de Valencia, quedó de él tan prendado, que dio de inmediato instrucciones para la creación de un monasterio cisterciense que tomó el propio nombre de la belleza que envolvía el lugar elegido: el de la “Vall Digna”.

Y fue éste el motivo de que fuera Valencia, como “Cap i Casal del Regne”, la ciudad elegida para construir intramuros la casa Procura del Real Monasterio de Santa María de la Valldigna como centro éste donde se ejerciera su administración, o como lugar de residencia en ocasión de las estancias de los monjes en nuestra ciudad.

Rincón recoleto que se ensancha dentro de la calle de Landerer y que pese a mantener tal condición, deja como testimonio sobre una de sus dos cantoneras la inequívoca leyenda de “Año 1799 Plaza de la Valldigna”.

Rincón ennoblecido por tan palaciega Casa Procura de entonces, que luce sobre el dintel de piedra de su portada un escudo nobiliario bajo un balcón corrido que magnífica su fachada.

Rincón más si cabe cultural, merced a un edificio enfrente, sede de la Sala del Teatro Escalante, que da mayor vida a la calle, que desde la de Caballeros conduce al viandante hacía el Portal más emblemático en el corazón del Barrio del Carmen.

Rincón en el que una vez más conviene insistir en su peculiaridad de que a su insignificancia que como plaza merece, se le une la mención del famoso astrónomo nacido en Valencia pero muy poco conocido en la ciudad, José Landerer, quien le da su nombre, y que en un “palmo de terreno” se ensancha, adquiriendo el lugar la particularidad de que considerándosele como calle desde hace casi cien años, era Plaza de la Valldigna hasta entonces, siéndolo de crucial importancia medieval, al ser, repito, la Casa Procura el lugar de embajada del famoso Monasterio de reciente y esmerada restauración en su emplazamiento junto a Simat de la Valldigna.

Y merced a ello y por esta singularidad, se enriquece el rico anecdotario de la toponimia existente en nuestra ciudad, como huella viva de nuestro rico pasado.

Bien vale la pena su visita para rememorar su significado, por lo que os la recomiendo; al tiempo que al adentrarse por una retícula de rica historia, tendrá ocasión el viandante de viajar hacia atrás en el tiempo, contemplando en sus viejas casonas, algunas certeramente restauradas y otras en su proceso, lugares en los que se anidan hitos históricos en torno al Portal, al tiempo que recrea su mirada en los bellos enrejados de sus ventanas y balcones.