jueves, 27 de enero de 2011

PLAZA DEL CONDE DEL REAL

24 - La Plaza del condel del real 
Si en la sinuosidad de un río bajo una frondosa arboleda la naturaleza brinda la ocasión de mostrar sus bellos remansos, unos tras otros, confieren al paraje la delicia de su disfrute. Sensación de gozo que extasía al viajero admirado por su paisaje y le hace recrear su mirada en cada uno de ellos.

Algo semejante sucede cuando en el interior del casco histórico de la ciudad y uno tras otro, se suceden bellos rincones que se ofrecen en un pequeño dédalo que tiene como eje principal la calle de Trinitarios.

Ocurre, cuando entre los bellos rincones que cada uno de ellos ofrece su singular y diferenciado atractivo, en su denominador común, se esconde la oportunidad del placer de cruzarse, cuales remansos de paz, en un paisaje que, si lo es urbano, tiene la semejanza que nos ofrecen uno tras otro, al tiempo que nos regalan el encanto de sus encuadres.

Es el caso de la Plaza Conde del Real, muy próxima a otros “rincones de mi ciudad”. En ella, contrasta la entrada de la Facultad de Teología, en uno de sus lados, con el que se muestra con viso artesanal en el lienzo del lado enfrente: el que forma ángulo con un edificio decimonónico de estilo académico con balcones de hierro forjado, ventanales con rejas en el bajo y portada con dintel que sustenta un tímpano de medio punto que, igualmente enrejado, abre el paso de la luz a su interior. En lo alto, sus tres altillos confieren a su fachada la armonía de un acabado que ennoblece la plaza.

Las plazas del Poeta Llorente, de Santa Margarita, la del Conde de Carlet, la plazoleta de la Calle Viciana y la de San Luis Beltrán son partes de una retícula en la que se encuentra la del Conde del Real, a semejanza de los bellos remansos que en ocasiones nos ofrece la naturaleza; mas en este caso a través del callejeo continuo dentro del casco histórico de la ciudad y en escasos palmos.

Realza pues en la plaza, la Facultad de Teología: el antiguo Seminario Conciliar construido en la que fue casa del Conde del Real hasta principios del XIX. Con anterioridad y desde su fundación en 1790 por el Arzobispo Fabián y Fuero, el Seminario ocupó la Casa Profesa de los Jesuitas, que al haber sido expulsados por decisión de Carlos III la ocuparon hasta su definitiva ubicación en 1819 y hasta nuestros días en la Plaza del Conde del Real: titulo proveniente de la época de Jaime I de uno de sus acompañantes a la Reconquista del viejo Reino de Valencia.

Situados en la plaza, merece la pena traspasar el zaguán del antiguo seminario y contemplar su claustro de columnas dóricas escudriñando su alta espadaña y espléndido mirador. Resalta la originalidad de los cuatro vértices de sus galerías con tres columnas enlazadas en cada uno de ellos, a semejanza de las de hierro que discurren en la segunda planta del claustro con el mismo orden y concierto.

Media docena de macetones pincelan la plaza y cuatro sillones, anclados y de moderno diseño, sirven al visitante para contemplar tan singular rincón junto al viejo taller de cerámica ubicado en las antiguas caballerizas del Palacio de Escrivá a su espalda, dando su toque artesanal a tan silencioso rincón; lo que da ocasión a escuchar los trinos que llegan del ajardinado y antiguo cauce del Turia cercano.

En vuestro deambular callejeo os recomiendo su visita, al tiempo que la aprovechéis para disfrutar del claustro del viejo Seminario Conciliar, en la actualidad Facultad de Teología.

2 comentarios:

Baltasar Castillo dijo...

La verdad es que toda esta zona tiene una aroma muy especial,son calles tranquilas, no muy transitadas, ni con muchos turistas. Seguro que muchos ciudadanos no han pasado nunca por estas calles, espero que si dan con este blog se animen, porque en ciutat vella, en cada esquina, descubres algo nuevo.

Raquel* dijo...

Cabría destacar también la labor arquitectónica que se fragua, que yo sepa, desde almenos dos pisos que vuelcan a esta plaza, remanso de tranquilidad para unas tareas minuciosas y tan amenazadas por el momento actual.

Enhorabuena por su blog que, aunque no me descubre ningún rincón nuevo, me hace ver miles de detalles de los que no me había percatado en cada uno de esos rincones. ¡Muchas gracias!